sábado, 26 de noviembre de 2011

VIVIENDAS DE ALQUILER TEMPORARIO EN LAS GRUTAS, RIO NEGRO.


“Donde hay una playa con rocas que sobresalen de la arena, al bajar la marea quedan pequeños charcos en ciertos lugares donde se agrupan las rocas. (...) La formación de los edificios conlleva un encharcamiento del espacio intermedio. Y, como en los charcos entre las rocas, lo que está dentro de ese espacio intermedio parece extremadamente vivo” Conversaciones con estudiantes, Peter Smithson.









La forma formada por la recta y la curva, podría ser considerada como pieza, como módulo, pero en constante modificación, crecimiento y/o disminución, o división, pero no una repetición textual del mismo, debido a las fuerzas intrínsecas que así lo definen.
No cesa de hacer pliegues. (...) curva y recurva los pliegues, los lleva hasta el infinito, pliegue sobre pliegue, pliegue según pliegue (...) es el pliegue que va hasta el infinito. ...hay en todas partes un resorte en la materia, que no solo habla de la división infinita de las partes, sino de la progresividad en la adquisición y la pérdida de movimientos, sin dejar de realizar la conservación de la fuerza.
El pliegue, Gilles Deleuze.
Trabajamos sobre un nuevo complejo turístico de tres viviendas de alquiler más una vivienda para los propietarios. Nuestra mirada buscó lo inerte, lo que no tiene vida ni puede morir, lo eterno de las grutas reinventadas una y otra vez por el viento y el océano Atlántico. Los volúmenes rocosos de las viviendas se apilan y se apoyan unos sobre otros, dejando huecos o patios donde poder preparar un buen cordero patagónico, charlar con los otros inquilinos sobre el clima, la ruta, jugar a las cartas, tomar mate, mirar el cielo por las noches, negro de estrellas. Mareas bajas.
Siempre que veraneamos en Las Grutas, los ritmos de playa no son regulados por el horario de almuerzo, ni el peligro del sol de mediodía, ni la cantidad de gente sobre las costas. Todo gira en torno a las mareas. En menos de un par de horas el mar puede adueñarse de la totalidad de la playa, dejando turistas apelmazados entre las piedras y el agua, apuntalados por sombrillas y reposeras salvavidas. Las mareas bajas son una bendición: toda la playa para tomar sol, correr, tomar mate con churros y jugar al truco. La marea se retiró. El solado rojizo de lajas trepa por los muros, huella del agua sobre las rocas de las grutas en plena furia del mar. Ahora todo es calma: el espacio se abre para disfrutar de una de las más bellas playas de la Argentina.

Atilio Pentimalli, Ana Laura Arlia, Mariana Pons, Matías Lien Benitez.
Asesor estructural: Estudio GEA.